Qué esperar de la justicia con un ministro así

Con esa carita de inquisidor supremo de la inquisición más suprema, el presidente de la conferencia episcopal española pidió en su discurso de inauguración de la asamblea de los obispos “vigilar para que el delicado equilibrio de la paz social no sufra graves alteraciones”. Este infame personaje recordó al Gobierno cardenal_rouco varelaque las promesas aún no se han cumplido

INFAME con mayúsculas. El cardenal dice que “no es fácil de entender que todavía no se cuente si quiera con un anteproyecto de ley del aborto, que permita una protección eficaz del derecho a la vida en aquellos seres humanos inocentes”.

Cuanta basura detestable ¿y los inocentes vivos que no los dejan vivir con un mínimo de dignidad (con todo su beneplácito mezquino)?

¿Cómo reclama tanta justicia para un no nacido si les importa una mierda los nacidos que tan mal viven? El pueblo también recuerda permanentemente que el gobierno no sólo no ha cumplido sus promesas, sino que hace casi todo lo contrario de lo prometido.

Y mira por dónde, hoy, el ministro de justicia dijo que pronto se revisará la ley, según deseos del cardenal. Ya ven, la justicia española en manos de el que fuera alcalde de madrid ¿Qué podemos esperar?.

Bajo el título El Ayuntamiento deshace la mayor operación financiera de Ruiz-Gallardón, Bruno García Gallo publica las intervenciones del ahora ministro y la herencia que por ellas ha dejado:

RuizGallardon-rezaAlberto Ruiz-Gallardón (PP) gastó en obras 9.800 millones de euros entre 2003 y 2011. Después se quedó sin dinero. O, mejor dicho, sin crédito, pues el Ayuntamiento de Madrid solo ha pagado una mínima parte de esas inversiones. El resto forma parte de su deuda, que roza ya los 9.500 millones.

Quedarse sin dinero no atajó en todo caso el hambre de Gallardón. La Caja Mágica, por ejemplo, la presentó en 2004, recién llegado a la alcaldía. Debía costar 120 millones y estaría en 2007. Costó 294 millones y se inauguró en 2009. Para entonces, el Ayuntamiento ya no tenía dinero, pero eso no fue óbice: la factura la pagó la empresa municipal Madrid Espacios y Congresos (Madridec), la inmobiliaria del Ayuntamiento y, por su liquidez, la herramienta financiera de Gallardón para sacar adelante sus proyectos.

Un año después, en diciembre de 2010, al comprobar que no podía ni pagar sus facturas, Gallardón volvió a echar mano de Madridec para cerrar una gigantesca operación de ingeniería financiera. El Ayuntamiento transmitió el usufructo de sus acciones en Mercamadrid (una empresa pública mayoritariamente municipal que iba viento en popa) a Madridec a cambio de 188 millones por un periodo de 21 años.

Con ese dinero, el Ayuntamiento pagó sus facturas. Madridec se quedó con otro pedazo descomunal de deuda. Supuestamente las acciones de Mercamadrid iban a reforzar a Madridec, cuyos beneficios ya habían empezado a caer en picado por la crisis. Lo que sucedió fue todo lo contrario: esa gigantesca deuda financiera, fruto de la Caja Mágica y de la operación de Mercamadrid, ha terminado por enterrarla, y ahora está en quiebra técnica, con un expediente de regulación de empleo a 38 trabajadores en marcha e intentando saldar sus edificios.

El Ayuntamiento intentó frenar la catástrofe en diciembre de 2011, inyectando 30 millones a la empresa para cubrir sus pérdidas ese año (seis millones). Pero en 2012 perdió 24 millones. Y solo en enero y febrero de este año, cinco más. Madridec ha presentado este mes un plan de viabilidad que pasa por vender todo lo que alguien quiera comprar. Ya se ha deshecho del edificio Apot (vendido a la inmobiliaria Rilafe por 42,5 millones, con el compromiso de quedarse 10 años en alquiler; eso costará 43 millones… pero los pagará el Ayuntamiento). En breve espera colocar el inmueble de la calle de Montera 25-27 por 41 millones (lo compró en 2005 por 55). Con ese dinero atenderá a gastos: este año sus ingresos corrientes sumarán 15 millones; el pago a bancos por su deuda ascenderá a 52 millones. Además, ese dinero servirá para realizar obras en varias instalaciones cerradas por motivos de seguridad tras haber sufrido durante años una total falta de mantenimiento.

Pero la clave de bóveda del plan de viabilidad pasa por deshacer la operación de Mercamadrid, devolviendo el usufructo de las acciones al Ayuntamiento a cambio de una cantidad que podría rondar los 170 millones de euros. De esta forma, la empresa podría reestructurar su deuda, como desea, puesto que ahora mismo los bancos no están dispuestos a darle ni los buenos días.

Y eso quiere hacer, pero requiere del permiso del Ayuntamiento, y más en concreto del área de Hacienda que gestiona Concepción Dancausa, que debería arañar esos 170 millones de sus lastimadas arcas. La alcaldesa, Ana Botella (PP), presume de disponer de un superávit de 879 millones. El líder municipal socialista, Jaime Lissavetzky, apuesta por usar ese dinero para recuperar las acciones de Mercamadrid y salvar Madridec de la quiebra. El concejal socialista Gabriel Calles considera que de esta forma se evitarían además los despidos. De parecida opinión es la edil Milagros Hernández (IU), que denuncia además la falta de rumbo y transparencia de Madridec. Y coincide Patricia García (UPyD): “¡Devuelvan las acciones de Mercamadrid al Ayuntamiento!”.

Ayer, el delegado de Las Artes, Fernando Villalonga, debía explicar sus planes en comisión. Alegó un problema de agenda para no hacerlo, aunque podría haber adelantado su comparecencia para evitarlo. Prefirió callar, escandalizado como está por las cifras que se ha encontrado en Madridec (pasó a sus manos en enero). Su número dos, Timothy Chapman, sí admitió que la gestión anterior de la empresa “no puede calificarse positivamente”. Más crudos, los actuales gestores han censurado el uso político que se ha hecho de la empresa municipal en los últimos años.

Pero criticar no basta: la deuda supera los 300 millones, y el plan de viabilidad depende de sacar dinero de donde no lo hay (Hacienda) para ponerlo donde falta (Madridec). Lo único seguro por ahora es que 38 trabajadores se van a ir a la calle para ahorrar 1,7 millones de euros.

INGENIERÍA FINANCIERA EN MADRID

 

El ‘agujero negro’ del Palacio de Cristal

Pabellón de Cristal de la Casa de Campo

El Pabellón de Cristal de la Casa de Campo. / AYUNTAMIENTO DE MADRID

Pese a saber que la falta de mantenimiento constituía un riesgo, el Ayuntamiento mantuvo abierto el Palacio Municipal de Congresos (en Ifema) y el Palacio de Cristal (en la Casa de Campo) hasta la tragedia del Madrid Arena. Entonces, escandalizada, la alcaldesa, Ana Botella (PP), ordenó cerrarlos. Antes, se habían celebrado ya eventos con miles de espectadores a sabiendas de las “deficiencias muy graves que afectaban a la seguridad”.

El Palacio Municipal de Congresos reabrirá el 24 de abril tras una inversión de 911.000 euros: se ha cambiado la central de incendios, los sensores y detectores de todo el edificio, y la señalización visual y sonora de emergencias. Se ha arreglado primero este edificio porque es el que más ingresos proporciona. El Palacio de Cristal deberá esperar a octubre. El pasado 12 de diciembre, técnicos municipales inspeccionaron el edificio y hallaron “defectos graves en la instalación de detección y extinción de incendios”, entre otros fallos. El coste total de la reparación es de “cuatro o cinco millones de euros”, según el área de Las Artes.

El Palacio de Cristal pidió en 2008 una licencia de obras para realizar una reforma integral, que incluía la puesta a punto de todos sus equipos anti incendios. Se le concedió en 2010, después de que Madridec abonara 500.000 euros en concepto de impuestos municipales. El presupuesto total de la obra ascendía a 12 millones de euros (en el proyecto original, de 2008, eran 17 millones). La empresa municipal se ha negado a hablar con EL PAÍS para explicar si esas obras (por las que se pagaron 500.000 euros en impuestos) se llevaron finalmente a cabo; y, si es así, cómo es posible que ahora sea necesario realizar otra reforma por cuatro o cinco millones.

Madridec solicitó además licencia de funcionamiento, antes incluso de hacer las obras; no se le concedió. Pese a pedirla, el Ayuntamiento mantiene ahora que no la necesita, como hizo en el caso del Madrid Arena y otros edificios municipales.

Hecha la ley, hecha la trampa. Hecha la religión, hecha las injusticias; hecha la política hechos los políticos, hechos los políticos ya nada queda por hechar, todo está perdido

Pero bueno, con el valor moral que todo cardenal debe atesorar, si este dice que los problemas de España son la ley del aborto habrá que asumirlo. Igual nace un niño producto de una violación que amarga el resto de la vida a su madre y a todo su entorno familiar, pero resulta que el niño llega a presidente y termina con las desigualdades, el desempleo, los deshaucios y el resto de males que nos asola, y tendremos que terminar por alabarlo y todo.

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