“Esto puede deberse a un mal corte de droga” y lo que debería cortarse son las malas autoridades

“Esto ha sido por alcohol o un mal corte de droga”, dijo la oficial y máxima responsable de la Policía Municipal en la fiesta del Madrid Arena. Esta responsable (?) llega a decir a sus compañeros de la emisora del 092 que a ver si se arregla todo pronto porque “A las cinco y media me tengo que marchar”.

Escuchar parte de las comunicaciones de la Policía Municipal en la tragedia pone los pelos de punta y más espeluznante es la sensación de desamparo que nos hace sentir, al comprobar en manos de quienes está nuestra seguridad, y lo que és peor: la de nuestros hijos.

Si no fuese porque hay fallecidos por medio y el drama de sus familiares merece un respeto y atención (que en la tragedia no han tenido), gran parte de la crónica posterior (no digamos durante, precisamente por lo dicho anteriormente) bien podría pasar a formar parte del anecdotario más ridículo y esperpéntico de este país y su gente.

Las reacciones de las autoridades políticas ante la tragedia, están a la altura de las autoridades que manejaron el drama en sus primeros momentos. Tampoco era de esperar (aunque deseable) otra cosa, porque se demuestra que también fue nefasta antes de producirse nada. Que paguen jurídicamente su falta está en el aire y muy posiblemente como en casos similares, en el aire se difuminarán. Con lo publicado sobre la tragedia del Madrid Arena, hay más que suficiente para comprobar las miserias de unas autoridades tan miserables.

“Ha sido consumo de alcohol o de estupefacientes en malas condiciones o no en las condiciones adecuadas y es lo que está produciendo esto”. Así resumía casi una hora y media después de la tragedia la oficial y máxima responsable de la Policía Municipal en la fiesta del Madrid Arena, Cándida Jiménez, la causa de las paradas cardiorrespiratorias registradas la madrugada del 1 de noviembre en la fiesta de Halloween. Esta responsable llega a decir a sus compañeros de la emisora del 092 que a ver si se arregla todo pronto porque ella se tiene que marchar a las cinco y media de la madrugada. A esas horas ya se habían confirmado las muertes de dos jóvenes y otras tres se hallaban en estado crítico, que al final fallecieron. EL PAÍS reproduce las conversaciones más destacadas de los momentos posteriores a la avalancha.

“Estoy un poco alejada”, se excusa la oficial para no ir al pabellón

Si algo traslucen las comunicaciones que se produjeron tras la avalancha del Madrid Arena, es el caos que se registró durante y después de la tragedia. Las primeras llamadas se recibieron en el 112 pasadas las tres y media de la madrugada. El primero en hablar a la emisora de la Policía Municipal es un agente que estaba de servicio en el pabellón municipal. El operador de la sala le pide información sobre lo ocurrido y este confirma que hay una persona en parada cardiorrespiratoria. Visiblemente nervioso, el agente pide que acudan más servicios sanitarios: “Necesitamos otra ambulancia en el Madrid Arena. Que venga otra SAMUR, que venga otra SAMUR”.

Exteriores del pabellón Madrid Arena antes de la tragedia.

En la siguiente comunicación, un agente del Madrid Arena se comunica con M-9, el indicativo de la oficial de Moncloa, Cándida Jiménez. Le pide que se desplace hasta el pabellón porque la situación es ya bastante grave. La mando intenta eludir desplazarse hasta allí, ya que en ese momento se encuentra en la Ciudad Universitaria: “Estoy un poco alejada. Si es un problema respiratorio…”. El agente, que se compromete a informarla, califica la situación como “muy grave”. “La ambulancia ya ha llegado. Lo único era informarla por la gravedad del asunto”, añade el policía.

Yo a las cinco y media sin excusa me tengo que marchar”, añade

En la siguiente conversación importante la hace de nuevo la oficial. Ya descarta que se haya producido alguna avalancha. Afirma que las personas que han entrado en parada cardiorrespiratoria han consumido alcohol o estupefacientes. “El tema aquí es que no ha habido avalanchas, según nos comunica gente que ya está dentro y gente del SAMUR. Parece ser que ha habido dos paradas muy seguidas y entonces el jefe de guardia de bomberos entiende que puede ser que haya habido alguna mezcla de alguna sustancia con bebidas alcohólicas. Piensan también que puede ser que se haya hecho un corte de la droga o de las sustancias que hayan tomado y que esté en malas condiciones. Y puede ser que haya algún caso más”, afirma.

Son las 4.46 y mientras se produce esta conversación acuden al lugar todos los directivos de guardia del SAMUR y las ambulancias que están de servicio más próximas. Mientras, Cándida Jiménez mantiene su actitud ante la tragedia: “De momento no, lo que pasa es que yo quería hablar por teléfono porque yo tengo un problema. Que yo a las cinco y media sin excusa me tengo que marchar. De momento, aquí estamos. A ver si podemos hablar después”.

Avalancha registrada en uno de los vomitorios del Madrid Arena.

Ha pasado casi una hora y media de la mortal avalancha y el responsable de la sala del 092 le pregunta en un determinado momento por la explanada del metro y si hay personas en esta zona. Jiménez le contesta con el mismo tono: “Bueno, pues sí. Vengo de allí y sí que está frecuentado. Por supuesto no hay lo que había hace un par de horas, pero sí que hay personas en coche con música y bebiendo. Hay menos en la zona del metro de Lago”. A renglón seguido, se preocupa por un problema menor: “Los que sí tendrán desde luego un trabajo ingente serán los de la limpieza, sobre todo en la zona del lago”.

Las comunicaciones entre el 092 y Cándida Jiménez se repiten a lo largo de la noche. Se le piden explicaciones de las posibles causas de las paradas cardiorrespiratorias y la oficial mantiene su tesis. “Ellos presumen que ha podido haber algún mal corte en algún tipo de sustancia y entonces es por lo que ha habido más. Ha sido consumo de alcohol o de estupefacientes en malas condiciones o no en las condiciones adecuadas y es lo que está produciendo esto”, afirma con tono enfadado.

Hacia las cinco de la madrugada se produce una llamada por parte del inspector jefe responsable de la sala del 091 de la Jefatura Superior de Policía a su homólogo de la Policía Municipal. Este último da un informe de lo que está pasando en el Madrid Arena, pese a que supuestamente tenían patrullas desplazadas al recinto. “Ha habido una macrofiesta en un recinto de la Casa de Campo que está controlada por vigilancia privada. Nosotros estamos en el exterior y hay un exceso de aforo y un exceso de ingesta de alcohol por parte de los asistentes que es lo que ha provocado diversas actuaciones del SAMUR en el punto. Eso es así grosso modo lo que hay”, explica el jefe del 092.

La agente municipal al mando: “Aquí no nos enteramos nunca de nada”

El jefe del 091 le pregunta sí ha habido víctimas mortales. El del 092 suelta un expresivo “No, hombre, no”, pese que ya se había confirmado el fallecimiento de dos jóvenes. “SAMUR confirma que ha asistido cinco o seis paradas cardiorrespiratorias, pero por ingesta de alcohol o algo así. Me confirman ahora mismo que hay un fallecido. Uno de ellos no lo han recuperado”, tiene que apostillar a renglón seguido. “La causa ha sido una parada cardiorrespiratoria. Avalanchas no ha habido”, concluyen desde el 092.

Unos 15 minutos después, Cándida Jiménez suelta por la malla de la Policía Municipal que “por supuesto no hay ningún fallecido”. “No tenemos conocimiento. Entrad uno de vosotros y preguntad de nuevo porque aquí no nos enteramos nunca de nada”, ordena con cierto enfado. Instantes después, le informan de que al menos hay dos fallecidos. Pregunta de mal humor a sus agentes: “Pero ¿quién comunica esto?”. Le responden que es el SAMUR el que da la información. “Uno seguro, otro posiblemente”, la especifican.

“Los que sí van a tener un trabajo ingente son los de la limpieza”, dice

La oficial se molesta de nuevo: “Yo he hablado hace 10 minutos con ellos y me han dicho que no. Digo que en algún momento sabremos la verdad. Ya nos enteraremos de lo que ha pasado. Ha entrado CNP diciendo que era un problema de salud pública, estaremos a la espera de lo que ocurra”.

Una portavoz del Ayuntamiento de Madrid se remitió a la instrucción judicial y más concretamente a la declaración que tendrá que hacer Cándida Jiménez el próximo 9 de mayo ante el magistrado que instruye el caso, Eduardo López-Palop. Respecto a las comunicaciones entre los jefes del 092 y del 091, las achacaron a “la confusión y falta de información que se produce en los momentos posteriores a una tragedia de estas características”.

Lo característico es la confusión que nos produce verlos tan confundidos. Cabría esperar que deberían tener preparación para afrontar las tragedias (nunca deseables pero siempre posibles) y no tener que oirles incoherencias tan esperpénticas y estúpidas, precisamente porque les falta información.

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