El Día de la Mona es monísimo

Por Semana Santa, los pasteles y figuras de chocolate, algunas de una complejidad y detalle que bien se podría decir son verdaderas obras de arte, se exhiben en las pastelerías de Catalunya. Son las deliciosas (para la mayoría) Monas de Pascua.

Mona de pascua
Es una tradición típicamente catalana (valenciana, aragonesa, castellano-manchega y de ciertas zonas de la Región de Murcia). Aunque pudiese parecerlo, su nombre no tiene nada que ver con los monos, sino que procede del término árabe “munna”, que significa “provisión de la boca”, un regalo en forma de alimento dulce que los moriscos hacían a sus señores para celebrar que la Cuaresma (y sus abstinencias) había finalizado. Cha cha cha cháaaan…

La tradición católica observa que el padrino (y madrina para nosotros) regala la mona a su ahijado/a el domingo de Pascua, aunque el verdadero día para degustarla es el Lunes de Pascua, siguiente al domingo de resurrección. En Catalunya es festivo y las familias se reúnen para comer la mona de postre. Pese a las fechas tan religiosas, este lunes me resulta de lo más pagano, divertido y nada religioso. Su fundamento puede que lo sea, pero su paso, su evolución, no me lo parece. Y disfruto con ello. Y comiendo mona.

Ya desde el siglo XVIII, la Mona de Pascua era el obsequio clásico del padrino a sus ahijados; el número de huevos correspondía a los años de edad de los niños hasta llegar a los doce, entonces el número de huevos se elevaba a trece, tal vez como punto final de este obsequio (y decir “basta ya que no hay mona que aguante más huevos…). La tarta que los acompañaba era una confección sencilla de repostería, conocida como coca de Pascua, y podía revestir diversas formas de animales o de objetos.

Actualmente, la tradición de la Mona de Pascua continúa celebrándose y es unos de los puntos álgidos en las ventas de las pastelerías. Gracias a los que pueden pagar entre 20 y 30 euros el kilogramo, y los que podemos hacerla en casa (sin tanto arte ni oficio, pero con manos de artista), la familia (y algún amigo como si lo fuese) se sigue reuniendo para pasar un día de lo más mono.

La mona se suele consumir durante la merienda, siendo costumbre (nunca llegué ni a verlo) cascar el huevo en la frente de otra persona (¿tal vez de ahí sea el dicho no me rompas los huevos?). Es tradición ir de excursión al campo a pasar la tarde para comerla y jugar con alguna cometa. Cuando me explicaban esta costumbre las primeras veces, siempre me hacían el chiste en el que se decía que las parejas iban al campo a comer la mona… y volvían con un mico

Paganos, más que paganos

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