Un tango para otra crisis traicionera

Aún sin pedir permiso, señores,
este tango (o lo que sea), hablará por mí;
y la letra entre sus sones dirá
dirá porqué “canto” así…

Porque cuando pibe me iba al catre
a colchonear oyendo cómo en el 35 ya se decía
que el mundo es una porquería desde el 500 y pico.
Mucho tiempo ha pasao y seguimos la misma suerte
esperando que “solo nos salve” la muerte,
porque de tanto fruncirlo se nos destroza el hocico.
Y es que el mundo mientras gira y gira
nos va mostrando el sol y la luna,
los eclipses y los cometas
y junto con alguna marea cuando se pira,
cada tanto nos devuelve a la cuneta.

Las crisis van y vienen;
sin importar quien gobierne
sobre nuestras coroniyas se cierne
la guadaña no de la huesuda, que también,
sino del nefasto hacer y lo digo bien
de ese bacanaje maligno sin duda.
¡Hay que tener mucho coraje!
los unos para embaucar y los otros pa aguantar la histeria,
y aunque siempre uno puede porfiar
parece que el aguantar es la protesta más seria.

Y es que no suceden de repente,
se gestan de a poco y se las ve venir,
no se puede consentir y ese es nuestro mal fario
pensar que abandonarán sin más el armario
si miramos pa otro lao.
Mama mía! ¡Cuánta tecnología! y cuanto desperdicio;
nos empujan al precipicio y caemos con agonía,
mientras nos miran de arriba
como sin saber por qué ha pasao.

No sé si por el atropello de algún camión,
de mi propio cuerpo, de un calefón, o mi gobierno,
pero cuando la de blanco venga a por mí
pa dejarme por ahí o quemarme en el infierno,
a causa del desconcierto por esta vida tan miserable
me encontrará esperando con mis pobres ojos llorosos y abiertos.
Sin jurarlo por mi madre aseguro que estudié,
bastante duro curré pero nunca llené la estantería;
y fui perdiendo alegría a pesar de ser mas bien garufa
pero jode estar en la estufa y para salir del entuerto,
no se puede ser otario ni tener sentidos inciertos.

Siglo XX ¡qué digo, XXI! problemático y febril,
el que no llora no mama y el que no está en política es un gil.
Ya sé lo que se dice del cambalache pero no estoy de acuerdo paisano,
no es lo mismo ser cura que pedir extendiendo la mano;
ni robar siendo político que un pobre padre desesperao,
el primero está inmunizao y el otro es un simple fulano.

Sí que es lo mismo, lo tengo junao,
el que labura día y noche como un buey,
que el que se pasa amargado por no poder
o que el que es un malandra ¡qué más da!;
al final, ya sea currante, chambón o Gigoló,
claro lo tengo yo que se acaba del mismo modo:
todos manoseaos y cubiertos por el mismo lodo.

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